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Homenaje y distinción

Embajada de Uruguay en Argentina distinguió a padre Opeka, misionero argentino reconocido por su labor humanitaria en África

Publicado: 24.07.2018

La Embajada de Uruguay en Argentina realizó un homenaje al sacerdote católico argentino y candidato al Premio Nobel de la Paz Pedro Opeka, quien desde hace 50 años lleva adelante una obra humanitaria en Madagascar. La ceremonia estuvo encabezada por el embajador Héctor Lescano, quien le hizo entrega de la placa Padre Cacho, en honor al recordado cura uruguayo que realizara su obra en la periferia de Montevideo.
Homenaje al sacerdote católico argentino y candidato al Premio Nobel de la Paz Pedro Opeka
Pie de foto: Homenaje al sacerdote católico argentino y candidato al Premio Nobel de la Paz Pedro Opeka

Según un comunicado de prensa de la Embajada de Uruguay en la República Argentina, el homenaje a Pedro Opeka se realizó este viernes 20 en la sede diplomática, en una ceremonia laica encabezada por Héctor Lescano.

El embajador junto con el periodista uruguayo Julio César Romero entregaron a Opeka la placa Padre Cacho, en honor al recordado sacerdote uruguayo fallecido en 1992, quien realizara su obra en la periferia de Montevideo y cuya canonización está actualmente en trámite en el Vaticano. 

“Es un honor para nosotros que usted esta noche esté acá, en un pedazo de suelo uruguayo, como compatriota argentino, rioplatense y latinoamericano, y esta es una muy sencilla celebración laica. Agradecemos lo que está haciendo en Madagascar, por la naturaleza de su obra, de su testimonio, por ser un gran humanista y su sistema de vivir con los más necesitados, de estar con ellos, pero, además, educando para transformarlos, para que ellos puedan transformar su propia vida por sí mismos, por esta fuerte apuesta a la dignidad humana, en este mundo donde todavía nos interpelan el hambre, la miseria y la desigualdad”, dijo Lescano.

Opeka agradeció el reconocimiento y dijo: “A veces me pregunto por qué a mis 70 años recibo tantas distinciones, y, bueno, porque el bien, la fraternidad, el amor, la justicia pasan todas las fronteras. No hay fronteras que puedan detener la justicia. Yo fui como un blanquito allí, a Madagascar, y terminé siendo, como ellos dicen, uno de ellos”.

Ver comunicado de la Embajada

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