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Uruguay podrá acceder en 15 años a fondo de reducción de emisiones de gases contaminantes

Publicado: 18.09.2015

En pocos años la “huella de carbono” y la variabilidad del clima serán centrales en el desarrollo”, dijo el responsable del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático, Ramón Méndez. Añadió que Uruguay apuesta a ser neutral en sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) mediante la forestación y el cuidado de los bosques nativos y así acceder al Fondo Verde de 100.000 millones de dólares para los países en desarrollo.
Responsable del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático, Ramón Méndez.
Pie de foto: Responsable del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático, Ramón Méndez.

“No solo vamos a mantener bajas nuestras emisiones de CO2 sino que vamos a aumentar su captura a través de los montes nativos y la forestación”, aseguró Méndez en entrevista concedida a la Secretaría de Comunicación para conocer detalles de la propuesta que Uruguay presentará en la 21 Conferencia de las Partas de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 21), a realizarse en diciembre en París.

Con ese objetivo, se calcula “que en 15 años podremos capturar más de lo que emitimos”, subrayó.

Uruguay se propone llegar en 2030 a ser neutral en sus emisiones de CO2, principal gas contaminante de la atmosfera, con una fuerte política de forestación, meta ambiciosa e interesante, aseguró.

Muchos países que emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero, causante del cambio climático, y además desforestan, combinación que no permite la reabsorción de esas emisiones.

Al respecto, explicó que la meta se logrará gracias a la implementación de políticas de largo plazo, en las que además de promover la preservación de los montes nativos y la forestación, se incluye las bajas emisiones de gases invernadero del sector energético, que es responsable en 80 % de los problemas de esta naturaleza que afectan al planeta.

No ocurre lo mismo en Uruguay, donde la incidencia de esta área de energía es muy baja gracias a las políticas que comenzaron a aplicarse hace unos 10 años con la incorporación de las fuentes renovables, como son la eólica, la biomasa y los biocombustibles, que han logrado un promedio de emisión 30 veces menor que el promedio mundial.

Otro sector en el que Uruguay se plantea como meta la reducción de la intensidad de emisiones es en la producción de carne vacuna, en el cual se prevé reducir la intensidad de emisiones en un 31 %, sin sobrecostos, lo cual hace muy desafiante a la propuesta, aseguró Méndez.

Por otro lado, Méndez señaló que Uruguay debe adaptarse a al cambio climático que ya se ha producido y se seguirá produciendo inevitablemente, que llevan a las extensas sequías o inundaciones, fenómenos costeros extremos y olas de calor, todo lo cual incide en la población, infraestructura y el turismo.

Al respecto, destacó lo importante de tener en cuenta la inclusión social, porque los más vulnerables son los que resultan más perjudicados por el impacto del cambio climático.

Ante esta realidad es que el Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático (SNRCC) actúa, logrando la adaptación progresiva  a través de distintos tipos de acciones, que van desde la relocalización de las personas y transformación energética hasta la reconversión agropecuaria con el uso de índices climáticos.

“Son un conjunto de acciones que en paralelo el país lleva adelante para adaptarse a los cambios que se están produciendo”, explicó.

Méndez advirtió que, si Uruguay logra cumplir con las metas que se plantea, no solo se ubicará mejor en el nuevo mundo, en el cual los productos contendrán información sobre la llamada huella de carbono que hay detrás, que describe cuánto se emitió de gas invernadero para que ese producto llegara al consumidor.

“Inevitablemente, la huella de carbono va a jugar fuerte en el comercio internacional y un país que esté lo más preparado posible competirá mejor”, puntualizó.

Uruguay es un país que puede estar extraordinariamente preparado para ese futuro, en el cual las líneas de financiación, como las del denominado Fondo Verde para el Clima (FVC) que brindará apoyo a los países que cumplan con los requisitos en su transformación hacia economías y sistemas de producción más adaptados al cambio climático.

El FVC es actualmente el principal mecanismo de la Organización de las Naciones Unidas para la financiación de la mitigación y la adaptación relacionada con el cambio climático en los países en desarrollo.

Movilizará 100.000 millones de dólares para 2020, promoviendo una modificación significativa hacia un desarrollo con bajas emisiones de carbono y con capacidad de recuperación frente a los efectos del cambio climático a través de enfoques programáticos impulsados por los países.

“Nosotros mostramos a Uruguay como un país que tiene muchas cosas para hacer más allá de las que se han hecho y contamos con que se van a poder obtener muchas líneas de financiación en condiciones muy favorables, a veces donaciones ni siquiera préstamos, hacia un mundo donde la huella de carbono y el cambio climático serán centrales en el comercio internacional y el desarrollo en general”, explicó.

Si se logra alcanzar un acuerdo en la COP 21 para lograrse conformar el FVC de 100.000 millones de dólares, “nosotros lejos de tener miedo, nos vemos muy bien posicionados”, aseguró Méndez.

 

 

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