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Innovación e inclusión

Polo Universitario del Norte ofrece variadas carreras que fomentan el desarrollo de emprendimientos nacionales

Publicado: 19.08.2019 21:14h.

“En el Polo Universitario del Norte hay carreras innovadoras: en el proyecto Flordelana están trabajando en la automatización de la rueca que usan mujeres emprendedoras del Valle del Lunarejo; y con el Correo trabajan en la utilización de vehículos aéreos no tripulados para distribuir mercancía”, dijo la ministra María Julia Muñoz. También visitó los talleres de un Cecap y la fábrica de ladrillos de Rivera.
María Julia Muñoz visita el CECAP de Rivera
Pie de foto: María Julia Muñoz visita el Cecap de Rivera

“El Polo Universitario del Norte integrado por la Universidad Tecnológica (UTEC), la Universidad de la República (UdelaR), UTU y el Centro Regional de Profesores es un emprendimiento maravilloso que le da al departamento de Rivera una gran satisfacción porque hay carreras nacionales y binacionales. Están trabajando allí profesionales de Río Grande y de Montevideo que han venido a radicarse a la zona y a trabajar en carreras innovadoras”, explicó Muñoz en la visita a este lugar este lunes 19.  

Agregó que los estudiantes trabajan en proyectos de desarrollo como Flordelana, con mujeres emprendedoras del Valle del Lunarejo, en la automatización de la rueca para que los productos artesanales puedan trabajar de manera más rápida y sencilla. “Es una gran oportunidad para todas las tejedoras, porque le dará calidad a su trabajo y posibilidad de producir más”, subrayó.

Detalló que en el Polo Universitario del Norte trabajan en la formación docente, en carreras de enfermería, en informática y robótica y en materias comunes con clases de economía o inglés para todos, lo que se desarrolla de acuerdo al proyecto del presidente de la República, Tabaré Vázquez para que todos los departamentos crezcan uniforme y homogéneamente.

Cecap brinda talleres y ciclo básico

La ministra también visitó un Centro de Capacitación y Producción (Cecap) de Rivera, al que concurren estudiantes de entre 14 y 20 años que no han cursado en la educación formal, pero que mediante la incorporación a esos centros podrán acceder a ella y culminar los ciclos educativos. "Todavía hay gente muy atrasada en sus conceptos políticos que dice que hay ni-ni (en referencia a estudiantes que no estudien ni trabajen). Los Cecap han transformado a ese colectivo que no estudiaba ni trabajaba en los jóvenes sí-sí, que sí estudian y trabajan y que sí tienen proyectos de vida. Los jóvenes trabajan muy bien en talleres de oficios y también terminan el ciclo de la enseñanza media", argumentó.

 A este Cecap concurren 190 alumnos de entre 14 y 19 años entre las 8:00 y las 12:00 horas, y entre las 12:00 y las 17:00 horas, períodos en los que se les brinda desayuno, almuerzo y merienda con productos facilitados por el Instituto Nacional de Alimentación.

En los cursos acceden al laboratorio tecnológico informático, reciben apoyo en lengua y matemáticas y talleres del área industrial como carpintería y herrería. También participan en belleza y peluquería y gastronomía y panadería, además de recreación y deporte, música y plástica en el marco del área artística.

En esta propuesta, que a nivel nacional se implementó en 2005, trabajan 25 docentes, dos coordinadores pedagógicos, una directora y las áreas de administración, limpieza y cocina. El edificio ocupa un área de 20 salas en donde se realizan los talleres y las clases del ciclo básico a contraturno de los cursos no formales. También está presente el programa Redescubrir, que se realiza en convenio con UTU.

Fábrica de ladrillos de campo, artesanal y vitrificado

Muñoz explicó a la Secretaría de Comunicación Institucional que la fábrica de ladrillos es un emprendimiento que se originó como Fábrica de Cultura (modalidad de apoyo ofrecida por el ministerio) y que hoy es un emprendimiento autogestionado, mediante el que concretan la producción del ladrillo de manera artesanal. "Quizás podamos ayudarlos en conectarlos con UTEC para que esa tarea se pueda realizar de mejor manera", destacó.

La Escuela de Ladrilleros de Rivera es un proyecto de la intendencia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que funciona desde 2009 con la consigna "con nuestras manos, construimos el futuro de nuestra gente".

Esta propuesta propone cursos sobre ladrillo artesanal y en cerámica. Allí se producen aproximadamente 650.000 ladrillos al mes. Los cerámicos totalizan unos 3.000 mensuales. También se elaboran piezas únicas, decorados y murales.

Trabajan en ladrillo de campo, artesanal y vitrificado con proceso de diagramación, diseño e intervención manual de relieve, que exige un secado lento y no puede recibir humedad ni estar al sol; por lo que disponen de un horno especial adquirido por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) en la administración de Ricardo Ehrlich.

La escuela de ladrilleros accedió a un consultorio odontológico y próximamente tendrá otro oftalmológico. Además hay allí cursos sobre lombricultura, instalación de alambrados, piscicultura, panadería, huerta orgánica, costura y albañilería, entre otros.

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