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Registros de niños y adolescentes en situación de calle cayeron considerablemente en relación a los 3.100 casos de 2003

Publicado: 28.10.2016 19:03h.

Gracias al trabajo de las políticas públicas las situaciones de calle protagonizadas por niños pasaron de los 3.100 registrados en estudios de organizaciones sociales a “la reducción considerable de casos a nivel nacional”, como explicó el director del Programa Calle del INAU, Pablo Irurueta. El censo efectuado este año por el Mides no registró menores de 17 años en la calle.
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Pie de foto: Niños

Irurueta recordó el estudio de  la asociación civil Gurises Unidos que en 2003 registró 3.100 niños, niñas y adolescentes en situación de calle. En 2007, el estudio “Dimensionamiento de la situación de calle de niños, niñas y adolescentes” cuantificó 1.887 niños, niñas y adolescentes en situación de calle en Montevideo y el Área Metropolitana, 111 de ellos en situación de calle extrema.

Por otra parte, Irurueta señalo que el relevamiento de este año realizado por el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) reflejó la inexistencia de datos sobre niñez y adolescencia viviendo en situación de calle a nivel nacional.

“Hemos identificado una reducción considerable de niños durmiendo en la calle o niños pidiendo en los semáforos o participando de venta ambulante. También disminuyó su participación en los carros con caballo”, destacó el director.

En lo que refiere a la atención de esta población, según datos de octubre de este año, se encuentran integrados a proyectos oficiales y por convenio unos 871 niños, niñas y adolescentes.

Los objetivos del programa son revertir la situación de calle e incluir a los niños en instituciones de salud, recreativas y deportivas. Cuenta con cinco servicios: La Escuelita, Casacha, El Farol, Unidad Móvil y Revuelos.

Estos servicios llevan adelante  actividades orientadas a niños, niñas, adolescentes y familias que transitan o permanecen por lapsos breves en contextos de calle, quienes conviven con sus núcleos familiares, asisten a la escuela y desarrollan diariamente actividades de sobrevivencia en calle como mendicidad, venta ambulante o cuidado de coches.

Irurueta detalló que La Escuelita, centro que cumplió 30 años de labor el viernes 28, trabaja en la zona de Ciudad Vieja, el centro Casacha en la zona del Parque Rodó y Tres Cruces, mientras que la Unidad Móvil recibe las demandas en la Línea Azul de INAU a través del teléfono 24098441, para todo Montevideo.

También mencionó que el proyecto Revuelo trabaja en la zona de Manga, Piedras Blancas, Malvín Norte, La Teja, Palacio Legislativo y Centro; El Farol trabaja en la zona de Casavalle y en el oeste de Montevideo; mientras que otros convenios están focalizados en la zonas de Colibrí, 8 de octubre, Colón y el ómnibus del Abrojo que recorre parte de Pocitos y va hasta el Paso Molino.

En el interior el programa Calle trabaja en proyectos de frontera que están ubicados en Rivera, Paysandú y Salto, además de Durazno y Maldonado. Explicó que especialmente en Rivera se trabaja en un proyecto cogestionado de calle extrema que aborda situaciones de frontera vinculada a la explotación de niñas, niños y adolescentes, lo que requiere un trabajo muy especializado; y otro de los equipos cumple funciones en calle común.

Programa Calle recorre los barrios para identificar casos de vulnerabilidad

Irurueta explicó que los proyectos siguen desarrollando acciones en situaciones de menor visibilidad y que actualmente el trabajo se enfoca adentro de los barrios, donde se encuentran circuitos mucho más estancos.

Por ese motivo el programa Calle modificó la estrategia de captación, que pasó de salir a recorrer la Avenida 18 de Julio, como se hacía antiguamente, a un trabajo de red mucho más focalizado.

En esos casos “nos encontramos con situaciones de explotación sexual, de violencia intrafamiliar, de abandono o de consumo problemático, donde a veces se superponen esas problemáticas. Intentamos abordar a los niños y adolescentes e ir solucionando de a poquito algunos de esos factores”, apuntó.

Irurueta explicó que internar a estos niños en un hogar en forma permanente no es la primera línea de acción que manejan, sino que consiste en “reinsertarlos en los núcleos familiares, con su familia de origen o con algún familiar cercano, algún referente positivo que los pueda recoger y aceptar; pero en caso de que esa situación no funcione se busca una solución institucional”.

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