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Más de 90 % de los becarios del Fondo de Solidaridad son primera generación universitaria en su familia

Publicado: 30.01.2017 17:19h.

El Fondo de Solidaridad entregó desde 1994 unas 100.000 becas económicas a estudiantes universitarios y de carreras terciarias de UTU y UTEC, 80 % de ellos del interior, y 18 % de los titulados solo en 2016 tuvieron en algún momento el beneficio. Más de 90 % de los becarios son primera generación universitaria en su familia, lo cual quiere decir que sin ese aporte de egresados es posible que muchos no hubieran podido estudiar.
Departamento de becas del Fondo Solidario
Pie de foto: Departamento de becas del Fondo Solidario

“Estamos becando a estudiantes que seguramente de otra manera no podrían acceder al nivel terciario, y es fundamental que, si quieren estudiar, no los limite lo económico”, destacó la gerenta de Becas del Fondo de Solidaridad, Cecilia de León, a la Secretaría de Comunicación Institucional.

Es que más de 90 % de los alumnos que el Fondo de Solidaridad apoya en la Universidad de la República (UdelaR) y en las carreras terciarias de la UTU (Universidad del Trabajo del Uruguay) y de la UTEC (Universidad Tecnológica) son la primera generación terciaria de su familia, lo cual explica la importancia del beneficio, añadió De León, quien definió esta iniciativa como parte de una política de acompañamiento a la educación.

“Muchas veces se piensa que es solo para venir a estudiar a Montevideo, pero no. El estudiante puede vivir y estudiar en la misma ciudad”, explicó. Informó, además, que más de 80 % de los becarios pertenece al interior del país, pese a que los pedidos de la capital uruguaya vienen en aumento en los últimos años.

Las carreras en las que más se repite el apoyo son aquellas en las que más se inscriben, que son psicología, ciencias sociales y medicina.

“Intentamos apoyar el estudio en áreas como ingeniería y química, donde se les exige 40 % de la escolaridad, mientras que al resto se les exige 50 %. Primero porque son las carreras más complicadas, pero además porque Uruguay necesita esos profesionales”, agregó.

Desde 1994, cuando se creó el Fondo de Solidaridad, se entregaron más de 100.000 becas. Otro dato significativo es que 18 % de los que egresaron de la UdelaR el año pasado fueron en algún momento beneficiario del Fondo.  

Postulaciones hasta fin de febrero
Las postulaciones para las becas económicas del Fondo de Solidaridad tienen plazo máximo de presentación el 28 de febrero. “Todo aquel que considere que necesita el apoyo puede inscribirse a través de nuestra página web”, explicó De León.

“Hasta mayo se desarrolla el proceso de selección, mediante un índice que mide a todos los estudiantes con los mismos parámetros y un trabajador social estudia caso a caso”, indicó.

En el caso de los que ingresan a estudios terciarios solo se les estudia la situación socioeconómica y a partir de entonces se les solicita escolaridad para mantener la beca, en las que debe tener calificación suficiente (50 % aprobado).

También se exige la escolaridad del año y del total de la carrera. “Procuramos que le vaya bien en el año, pero que además no tenga demasiado atraso”, agregó.

En marzo comienzan a cobrar quienes renuevan la beca y en mayo los que piden por primera vez. El método de cobro es mediante una tarjeta de débito del Banco de la República (BROU).

El monto adjudicado este año rondará los 7.200 pesos mensuales, de marzo a diciembre, y se estima que este año se alcanzarán los 8.200 beneficiarios. De León aclaró que el Fondo no tiene cupos limitados de becas, es decir que todo aquel que califique puede obtener el beneficio y, en ese caso, se superaría la cantidad estimada.  

Servicios adicionales al estudiante
Además del apoyo económico, el Fondo de Solidaridad les ofrece una serie de servicios que pone a disposición de los jóvenes a partir de la Ley de Presupuesto de 2015, en la que se introdujo una modificación en el destino del dinero. Se pudo comprobar que muchos estudiantes, pese a contar con las becas económicas, abandonaban o tenían dificultades para cursar el primer año porque no se adaptaban a la vida en Montevideo, por ejemplo.

“Actualmente brindamos talleres donde se les explica cómo funciona la universidad, cómo moverse en Montevideo u otros lugares muchos se trasladan a estudiar a Maldonado, Salto o Paysandú-- qué servicios tienen y la administración del dinero (en coordinación con el BROU).

También existen ayudas especiales para casos como lo ocurrido el año pasado en Dolores, cuando un tornado destruyó parte de esa ciudad de Soriano. En esos casos, se estudian las situaciones en forma individual.

Además se brinda ayuda de alimentación para estudiantes de nivel terciario de la UTU que cursan en otra ciudad y clases de apoyo en algunas facultades enfocadas en las materias más complejas.

Cumplir el sueño de estudiar Medicina
Alisson Álvarez cursa cuarto año de la Facultad de Medicina y es becaria del Fondo desde el comienzo de la carrera.

“Cuando terminé 6 ° año de liceo en 2013 quería ingresar a Medicina, pero todavía no le había dicho nada a mi familia porque era complicado pues la carrera es larga”, comenzó explicando.

“Llené el formulario, pedí la beca al Fondo y, cuando me la otorgaron (en mayo), le dije a mi mamá: ‘¡Voy a hacer Medicina!’”, relató. “Los 7.200 pesos que recibo los distribuyo en lo que es compra de libros, boletos, alimentación cuando tengo que quedarme todo el día en la facultad”, señaló.

“Generalmente me alcanza el dinero, depende del mes y de la cantidad de cosas que haya para comprar en la carrera”, aseguró Alisson, quien contó que son varios los compañeros de su generación que también son beneficiarios del Fondo.

“Si no tuviera la beca, no habría podido estudiar Medicina. Entré a la facultad porque sabía que tenía el respaldo del Fondo, porque mi familia no me la podía costear”, dijo Álvarez.

“Por más que hago algún trabajo de zafra, Medicina es una carrera que no te permite sostener un trabajo de seis u ocho horas, por los horarios de clase y por todo lo que hay que estudiar. Iba a hacer una carrera más corta, técnico en hemoterapia, que no era lo que quería, pero era una salida”, continuó.

“Pero ahora que tengo la beca, hago Medicina”, enfatizó.

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