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Plaza financiera sólida

Instituciones financieras instaladas en Uruguay operan con más del 62 % de los capitales mínimos exigidos

Publicado: 02.11.2017

El sistema financiero uruguayo presenta alto crecimiento, solidez, liquidez y rentabilidad. Sus instituciones financieras presentan, en promedio, un 62 % más del capital exigido para operar. Así lo expresa un informe del instituto Uruguay XXI. También destaca que en los últimos 3 años los montos operados mediante el sistema de inclusión financiera se multiplicaron por 14 y se abrieron más de 300.000 cuentas bancarias.
Banco Central del Uruguay
Pie de foto: Banco Central del Uruguay

Según el informe publicado por el instituto Uruguay XXI este 30 de octubre, la plaza financiera uruguaya se encuentra en un momento de alto crecimiento, solidez, liquidez y rentabilidad, en línea con el crecimiento económico que viene experimentando el país en los últimos años. Las principales instituciones financieras que operan en Uruguay tienen grado inversor a nivel nacional e internacional, lo que refleja la fortaleza del sistema financiero uruguayo.

El sistema uruguayo está conformado por dos bancos públicos, nueve bancos privados y una amplia variedad de instituciones no bancarias consolidadas. El Banco Central del Uruguay (BCU) supervisa, a través de la Superintendencia de Servicios Financieros (SSF), tomando como referencia los estándares del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea.

Una de las características del sistema bancario uruguayo es la alta participación de la banca pública: según datos a junio  representa el 43 % de las entidades. Por otra parte, los cuatro principales bancos privados concentran el 49 % de los negocios de la banca privada. Actualmente, hay 299 sucursales de bancos (públicos y privados) que emplean a más de 8.000 personas.

Asimismo, la situación de solvencia de las instituciones financieras radicadas en Uruguay se caracteriza por el excedente de capital y la existencia de un régimen prudencial de previsiones estadísticas establecido por la Superintendencia de Servicios Financieros. El capital admitido promedio de los bancos se mantiene estable, aproximadamente en un 62 % por encima del mínimo regulatorio exigido, que contiene requisitos por riesgo de crédito, de mercado, operacional y sistémico.

El 55 % de los depósitos del sistema bancario uruguayo se concentran mayoritariamente en la banca privada y han evolucionado hacia una mayor proporción de depósitos de residentes. Mientras que en el año 2000 el 35 % de los depósitos correspondía a no residentes, en 2017 este valor se ubicó en el 17 %. Esta marcada caída de los depósitos de no residentes experimentada en las últimas dos décadas hace menos vulnerable al sistema financiero uruguayo ante posibles crisis financieras de los países vecinos. En tanto, los depósitos en dólares pasaron de representar el 88 % del total en el año 2000 al 75 % en 2017.

En la última década, los créditos otorgados por el total del sistema bancario al sector privado no financiero crecieron de manera importante: en julio de 2007 el stock de crédito ascendía a 4.505 millones de dólares y exactamente 10 años después ese valor alcanzó los 14.760 millones de dólares. El 60 % de los préstamos que se otorgan tienen como destino a las empresas; el restante 40 % corresponde a créditos concedidos a las familias, de los cuales 22 % es para consumo y 18 % para vivienda.

Inclusión financiera
Por otra parte, Uruguay viene avanzando de manera sostenida en la eficiencia de su sistema de pagos, que busca, entre otras cosas, fomentar el uso de medios de pago electrónicos en sustitución del efectivo. En este sentido, el Gobierno impulsa un Programa de Inclusión Financiera (PIF) destinado a permitir el acceso y uso de los servicios financieros por parte de toda la población.

En el marco de ese proceso, se abrieron más de 300.000 cuentas bancarias para el pago de remuneraciones, pasividades y beneficios sociales. El número de terminales POS se cuadruplicó en los últimos seis años, al pasar de 13.000 terminales a fines de 2011 a más de 52.000 a marzo de 2017. Los montos operados con este instrumento se multiplicaron por catorce en los últimos tres años y continúan creciendo en términos interanuales a tasas cercanas al 70 %.

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