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“Son la nación en el aula”

Mujica homenajeó a las maestras, llamó a respetarlas y a cuidar el patrimonio común

Publicado: 19.09.2014

El Presidente instó a recuperar el respeto que se tenía por la maestra desde el hogar. Dijo que las docentes simbolizan a la nación en el aula, por encima de la persona y que en lugar de disgregarnos con las diferencias debemos aferrarnos a patrimonios comunes como la escuela. Agradeció a las maestras por abrazar la profesión y recordó el valor de la escuela pública hoy, cuando muchos países aún luchan por enseñanza gratuita.
Maestras y niños de la Escuela N.°382 de Parque Guaraní
Pie de foto: Maestras y niños de la Escuela N.°382 de Parque Guaraní

En el marco del acto de la inauguración oficial de la escuela N.°382 de Parque Guaraní, el Presidente de la República, José Mujica, dedicó unas palabras a las maestras, próximo a conmemorarse su día, el lunes 22 de setiembre.


Mujica recordó su etapa escolar. Dijo que vivía cerco por medio a la escuela, y compartía clase con casi 70 niños. “La pobre maestra no podía con nosotros… no había forma de controlarnos”, relató.


“Eran otros tiempos, zapatillas rancheras o alpargatas desflecadas, gurises remendados y contentos. Por eso señoras maestras: gracias a ustedes por lo que son, por la profesión que abrazaron, pero más todavía por lo que representan, por lo que simbolizan para la formación de la nación en este país donde el 84 % de los gurises que tenemos van a la escuela pública”, explicó.


El respeto como formación de la vida

El Mandatario llamó a todos a entender que los maestros no son dioses, sino que son seres humanos que abrazaron una profesión y son expresión de lo que somos como sociedad. Dijo que dentro de la escuela, en el ejercicio de su profesión, hay que aprender a respetarlos.


“Debemos aprender de los padres viejos: lo que la maestra decía era palabra santa y la respetábamos; y no se nos ocurría ir con un chisme de la maestra a la vieja porque… Siento que necesitamos ese respeto como formación de la vida”, insistió.


Mujica aseguró que la maestra simboliza en el aula la presencia de la nación por encima de la persona.


”Debemos entender que una nación necesita respeto a sí misma, necesita quererse a sí misma, porque lo otro nos disgrega. ¡Vaya que tenemos cosas en la vida para diferencias! La primera de clase, el gran tajo entre pobres y ricos, inevitable, de distinta ubicación frente a los escalones de la vida; las diferencias religiosas, de credo. Tenemos que aferrarnos a los patrimonios comunes y el gran patrimonio común es la escuela”.


Mujica instó a cuidar los edificios, que durarán muchos años. “Hay que cuidarlos, multiplicarlos”.


Dijo que se debe respetar a la sociedad, teniendo en cuenta que los valores materiales que se invirtieron en los centros educativos en definitiva los paga el pueblo que trabaja, el que paga impuestos, porque una sociedad es una colmena. Tenemos que cuidar los recursos que le cuestan sudor y sacrificio a nuestro pueblo. Los bienes del Estado son sagrados, pero los de la enseñanza pública son los más sagrados bienes de la nación, porque apuntan a reproducirse en el alma y la cabeza de las generaciones que vienen. Seríamos miserables si no apostamos a que los que vengan sean mejores que nosotros y construyan un mundo mejor”.


El valor del acceso a la educación

“La escuela es responsabilidad de todos, y en primer término de los padres y las madres, porque el Estado tiene que poner lo suyo, pero los Estados no tienen corazón, tienen recursos y deberes, pero no sensaciones”.


El Presidente insistió en la necesidad de rodear a la escuela de corazón. “Siempre le faltarán cosas, siempre los medios que tengan serán insuficientes porque la sociedad cada vez exige más, pero eso no significa que podemos despreciar lo que tenemos”.


Recordó que hay pueblos que hoy aún luchan por la enseñanza gratuita, y nosotros tenemos ciento y pico de años de escuela pública y no lo valoramos.


“Las barras de muchachos ni se acuerdan lo que es el boleto estudiantil… ¡vaya que nos costó garrotazos y malos entendidos!, y nos dieron pedradas…”, sostuvo.


Mujica entiende que una escuela es la mejor semilla que tiene una nación. “La escuela no termina acá. La vida es una escuela. Viviendo y aprendiendo hasta que vayamos al hoyo y viviendo y enseñando. Por jodidos que estemos, por cascoteados que estemos, por mucho que nos haya mordido la vida, por deudas que tengan con nosotros, por resentimiento, siempre tenemos algo para darle a los demás mientras nos quede aliento, porque la vida humana es gregaria. Juntarnos en la escuela significa juntarnos en derredor de las mejores cosas que tenemos”.


“Tengo que darle gracias a la vida por haber llegado hasta aquí. No me gusta eso que dice el himno: ‘la patria o la tumba’. La patria sí, pero la tumba, no, porque hay que seguir luchando por la patria. Si tuviéramos 20 vidas hay que resucitar y seguir luchando por ella, porque nunca está terminada la patria, y esto me lo enseñó la escuela”, dijo.


Mujica recordó que uno nace para querer la vida, y eso implica venerarla como valor superior. 

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