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Ante organizaciones no gubernamentales

Embajador uruguayo ante la OEA abogó por una América con mayor inclusión social

Publicado: 06.06.2014 16:21h.

En el 44.° período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Asunción, el embajador Milton Romani exhortó a los gobiernos a institucionalizar la inclusión social, tras presentar un resumen de los avances logrados por Uruguay, como la ley de matrimonio igualitario, el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo y la legalización del cultivo y consumo de marihuana.
Embajador Milton Romani en diálogo con la sociedad civil en asamblea de la OEA
Pie de foto: Embajador Milton Romani en diálogo con la sociedad civil en asamblea de la OEA
El sitio web del Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay reproduce algunos de los conceptos expresados por Romani, representante permanente del país ante la OEA, en su presentación en el marco del encuentro que las organizaciones de la sociedad civil mantuvieron esta semana con los jefes de misiones y delegados permanentes ante ese foro americano.

A continuación transcribimos parte de su alocución, que fue recibida con entusiastas aplausos por los numerosos asistentes.
 
"Cito a Artigas por el tema elegido (desarrollo con inclusión social), y quiero recordarlo con su reglamento provisorio de tierras del año 1815, quizás el primer proyecto de reforma agraria del  continente, en el que fijó una agenda que todavía está incumplida”.

Allí decía que había que repartir tierras a los negros libres y a los zambos, a los indios y a los criollos pobres, de manera que los más infelices fueran los más privilegiados. Este sigue siendo un mandato para este uruguayo y para todos los latinoamericanos. Yo lo he escuchado en las diversas intervenciones de la multifacética sociedad civil.

Con ese espíritu recojo diversas propuestas. Por ejemplo, la realizada sobre las asociaciones público-privadas siempre que pongamos el acento en la inclusión social. Estas cosas que ya en 1815 José Artigas decía, y que aseguran no solamente justicia y derechos, sino también la posibilidad de que, como dice nuestro Presidente José Mujica, los sectores postergados 'se integren al festín'.

El problema es que hay muchos que miran el espectáculo del consumo, como dice el tango 'con la ñata contra el vidrio', y no participan del desarrollo. América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo, y también la más violenta; este es un dato que debería hacernos pensar.

Es verdad que el índice de Gini (que mide la desigualdad) está descendiendo. Se están desarrollando políticas en muchos países que han sacado a millones de personas de la indigencia y de la pobreza. Incluido mi país. Mi país en el año 2005 tenía un 32 % de la población bajo el índice de pobreza. Hoy tenemos el 12 %. En Uruguay teníamos un 19 % de desocupación y hoy tenemos el 6 %.

¿Eso es porque las condiciones económicas del mundo nos favorecen? En parte es así, pero porque ha habido políticas públicas activas, no solo en materia de políticas sociales, sino de negociación colectiva, aumento del salario y aumento del empleo, acompañado de políticas públicas.

Entonces, para las alianzas público-privadas necesitamos empresarios progresistas que inviertan con dedicación social. Pero también necesitamos Estados fuertes que garanticen los derechos y la posibilidad de que haya también un desarrollo armónico.

Agenda de derechos humanos
He leído con mucha atención las recomendaciones del grupo de trabajo en derechos humanos. Uruguay ha firmado en Antigua (Guatemala), junto con otros cinco estados hermanos las convenciones contra la discriminación y contra todo tipo de intolerancia. Pero Uruguay además, lleva adelante una agenda de derechos que amplía los derechos de la personas.

Yo no solo represento en esto a mi país, estoy convencido de que la ley de matrimonio igualitario que reconoce todos los derechos, inclusive los derechos de adopción, es justa. Permítanme además una opinión personal, la de un ateo y un ácrata.

Soy un ateo que lee el evangelio permanentemente, y me quedó grabado el sermón de la montaña, que dice 'amaos los unos a los otros'. Y esto es lo primero en la defensa de los derechos: amarse unos a otros. Porque somos iguales en derechos y en sentimientos.

Hemos legislado también una ley de interrupción voluntaria del embarazo. Y yo no quiero entrar en la polémica del aborto. Pero sí voy a decir algo: las políticas se evalúan. En Uruguay lo estamos haciendo.

Esta es una experiencia de la evaluación del Estado, en primer lugar, a un año de aplicada la ley, no aumentó la cantidad de mujeres que abortan. Y, en segundo lugar, no ha habido ni una sola muerte por interrupción voluntaria del embarazo. Son constataciones.

“De la misma forma empezamos a regular el mercado del cannabis. Y lo vamos a evaluar. Hoy consideramos que es una forma alternativa y eficiente para realizar algo, que el grupo de derechos humanos recomienda, y sobre el que con Argentina estamos promoviendo un proyecto de resolución sobre integración adecuada de los instrumentos de derechos humanos con las políticas de drogas.

Esto es lo que nos guía, que los derechos humanos estén instalados en las políticas de drogas que, a veces, han causado más daño que las drogas mismas. Es un desafío para los Estados y para la sociedad civil. Y la Organización de Estados Americanos ha abierto un diálogo y debate en torno a este tema”.

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