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Ministro Danilo Astori

América Latina debe priorizar producción primaria, capacitación e infraestructura para lograr acuerdos económicos

Publicado: 26.07.2016 10:32h.

Para impulsar la economía latinoamericana hay que tener en cuenta los tratados Transpacífico y Transatlántico, el rol de China y la asociación del sudeste asiático, entre otros, explicó Danilo Astori en un foro en conjunto con el FMI. “Hablar de inserción internacional significa tener una base regional con prioridad en sus productos primarios”, como los alimentos, así como mejorar la capacitación y la infraestructura, añadió.
Ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori
Pie de foto: Ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori

La inserción internacional y el crecimiento inclusivo fueron los puntos esenciales en los que Astori fundamentó su disertación en la conferencia “América Latina: Reformas estructurales para impulsar el crecimiento económico”, organizada este martes 26 en un hotel montevideano por el Gobierno de Uruguay y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sobre este primer ítem, el ministro de Economía y Finanzas de Uruguay lo catalogó “absolutamente esencial para el futuro de los países de la región”, más aún “en un mundo donde la negociación multilateral está detenida y estancada y surgen movimientos de las grandes potencias buscando acuerdos en su área de influencia, pero con vocación universal”.

En ese orden detalló que la agenda menciona el Acuerdo Transpacífico de Asociación para la Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés), la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), que negocian Estados Unidos con la Unión Europea, la ruta impulsada por China y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), además de Australia y Nueva Zelanda.

“En las pautas se señala con justicia y coherencia la posibilidad de que está agenda regional de partida incluya los temas financieros y que haya con la cooperación de los organismos multilaterales un apoyo a la integración en esa área como parte del programa propuesto”, complementó.

“Esto no debería ser una estación terminal sino una verdadera plataforma de lanzamiento para que, desde esa base subregional nos lancemos a buscar acuerdos con otros países, bloques, experiencias, incluyendo los megacuerdos”, alentó.

En ese sentido diagramó dos exigencias fundamentales, que son el mejoramiento de la capacidad humana, en particular la formación, y el progreso de la capacidad física a la infraestructura, principalmente transportes, comunicación, servicios portuarios y energía.

“Los tiempos en que se competía en base a tipos de cambios altos y salarios bajos terminaron hace mucho en América Latina, pues ahora la clave es el conocimiento, la innovación, la eficiencia y productividad para poder recorrer el camino de inserción.

“La integración es mucho más una buena obra físicamente considerada que un tratado. Sepamos ver a la integración como una suerte de infraestructura colectiva que se prepara para llenar las necesidades que nuestros países tienen”, opinó Astori.

Complejidad económica
Relativo al segundo punto, Astori destacó los factores referentes a la estructura productiva, comercio e inversiones.

Al respecto, analizó los cambios con una perspectiva estructural asociado al concepto de complejidad económica, un aspecto “muy importante, pues nos ayuda a evitar discusiones superficiales y llegar a conclusiones peligrosas como algunas veces tenemos en nuestros países”.

“Diversificar la economía no necesariamente significa aumentar el número de actividad en juego”, aclaró.

“Muchas veces el propio cambio de las actividades ya existentes constituye una diversificación importante a los efectos propuestos en la discusión”, abundó.

Para Astori, “encontrar un buen equilibrio para el proceso de diversificación trabajando con el concepto de complejidad económica está señalado en la agenda, es una cuestión absolutamente importante.

El cuidado de los equilibrios macroeconómicos es un ingrediente esencial en esa búsqueda, en particular el combate contra las presiones inflacionarias con una conducta disciplinadamente contractiva de las autoridades monetarias, flexibilidad cambiaria y adecuada comunicación con actores y la sociedad de ese gran emisor de señales económicas que es el Banco Central”, remarcó.

“Cumplir bien ese papel es absolutamente fundamental para lograr buenos resultados en la lucha contra las presiones inflacionarias”, insistió.

Astori sostuvo que, en materia fiscal, la disponibilidad de “buenos amortiguadores es esencial” y sobre la política de ingresos expresó que se debe tener “flexibilidad suficiente” para ser consistente, coherente con el manejo de las herramientas monetarias y fiscales.

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