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Recuperación de tiempo pedagógico

Netto: Es factible extensión de clases sin afectar a estudiantes con períodos de exámenes

Publicado: 05.10.2015

El titular de ANEP, Wilson Netto, dijo que, si bien no hay una fecha fijada inicialmente, es factible que las clases terminen más tarde que de costumbre para poder recuperar horas de aula. Aclaró que se debe articular para que los períodos de exámenes se concreten en un lapso razonable, sin perjudicar a los alumnos que deben rendirlos, y precisó que los programas son diseñados por educadores que estipulan el tiempo necesario.
Presidente del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública, Wilson Netto
Pie de foto: Presidente del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública, Wilson Netto

El Consejo Directivo Central (Codicen) de la ANEP (Administración Nacional de la Educación Pública) fijó el comienzo de clase, pero cada plan de estudio tiene una cantidad estimada de días de actividad, explicó Netto en entrevista con la Secretaría de Comunicación.

Por ejemplo, Educación Primaria no tiene un número específico, pero en promedio trabaja entre 180 y 185 días de clase y se estudia para el futuro la posibilidad de extender la cantidad de días, apuntó.

Sobre esta base, Netto estimó que, en un año complejo, 180 días podría tomarse como algo aceptable. Aclaró que, hay que tener en cuenta las horas, más allá de los días, porque no es lo mismo la carga horaria de escuelas comunes que de tiempo completo o extendido.

En el caso de Educación Básica de Secundaria se fijaron 35 semanas de clase, en la Media Superior 32 semanas y en Formación en Educación entre 28 y 30 semanas, según el plan de estudios. Por ende, si la huelga duró dos semanas habrá que agregarlas al final, porque está claro que, si no se cumple determinada cantidad de días de presencia en los centros educativos, las personas no aprenderán lo que deben, sostuvo.

El problema es cuando en lugar de dos son cuatro o cinco semanas, lo cual genera que el calendario escolar no sea suficiente para completar lo previsto en el plan de estudio.

“Ahí empieza una tensión que se debe resolver, que implica no privar a los alumnos del derecho de tener un sistema de evaluación a través de exámenes por la extensión del tiempo”, indicó.

Recordó que los planes de estudio están hechos por los docentes, por lo cual si se fijaron 35 semanas es porque los docentes entienden que es el tiempo adecuado.

Sobre la posibilidad de que cada centro defina la extensión o no de las clases, por ejemplo a los días sábados, Netto aclaró que lo que circuló en los medios de comunicación es una propuesta de Secundaria específicamente para cuarto año, considerado un año bisagra porque se pasa a un bachillerato diversificado.

Consiste en un espacio de tutorías para acompañar mejor a los jóvenes en las últimas pruebas y en los exámenes. “Se está hablando de recuperar espacios educativos que a veces se les llama tutorías y a veces recuperación”, aclaró.

Cabe consignar que muchos planes trabajan los sábados. Por ejemplo, más de 100 centros de Ciclo Básico tienen tutorías, ofreciendo un sistema de accesibilidad que se relaciona con el viejo sistema del profesor particular.

En Educación Media Superior hay un acompañamiento con tutorías a través de dos programas, uno Uruguay Estudia, para culminar el ciclo, y otro Compromiso Educativo, de acompañamiento en 95 centros.

Cuanto más se extiendan las clases para completar el programa previsto, es más  factible la promoción de los alumnos, por lo tanto quedarán menos estudiantes para rendir en período de examen, indicó.

En este contexto, dijo que es claro que quien deba dar exámenes debe contar con un tiempo prudente para poder estudiar. “Ese equilibrio es en el que deben estar trabajando los centros que perdieron más números de clase”, agregó.

Netto entiende que es indiscutible que, cuando se interrumpen las clases de modo planificado, hay un cierre de un período y la apertura de otro, como siempre ocurre. El problema se da cuando las interrupciones son imprevistas, y no se sabe cuándo empiezan ni cuándo terminan.

“Eso desestabiliza a cualquier sistema. No solo rompe el clima educativo sino el cierre y apertura planificada. Seguramente, en los lugares a los que lleguemos al total de las semanas previstas, extendiendo la fecha de finalización, los resultados globales no serán los mismos que con un año organizado, sin las interrupciones que tuvimos en este”, añadió.

 

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