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Audición M24

Mujica: “La enseñanza no puede corregir males colectivos que son hijos de la civilización”

Publicado: 14.06.2013 10:54h.

El Presidente Mujica aludió a la pérdida de valores, y sostuvo que la educación no debe estar ajena por ser la parte más activa donde incidir, pero entiende que no se le puede pedir a la enseñanza que corrija males colectivos que son hijos de la civilización. Definió como “demasiado superficial” el enfoque actual de un tema que está directamente relacionado con la vorágine en que vivimos, donde se deja de lado la felicidad.
Presidente de la República, José Mujica
Pie de foto: Presidente de la República, José Mujica

“A veces pienso que la superficialidad en las ideas y lugares comunes que manejamos como país para nuestro razonamiento, nos hacen cometer errores simplistas que después nos dejan desarmados frente a complejidades de la propia realidad”, comenzó diciendo el Presidente de la República, José Mujica, en su audición radial por M24.

Recordó que en la historia de las ideas se llama “Iluminismo” a una corriente “que construyó una filosofía política que tendía a explicar que todos los males de la sociedad eran consecuencia de la ignorancia y que por lo tanto la masificación de la enseñanza y del conocimiento era la tarea que nos iba a colocar, en un mundo donde el grueso de los problemas estuviera superado. Esta fue una corriente de pensamiento muy importante que atravesó el mundo y que llevó a hombres de nuestro país a hacer una obra formidable”. “Fue un esfuerzo formidable, sin embargo se superaron algunos problemas y aparecieron otros que ni siquiera pensamos que existían”, agregó Mujica, quien definió como “paradojal” que la masificación de la enseñanza y del conocimiento en algunas sociedades produjo “frutos amargos y destructivos”, y citó ejemplos como la epopeya cultural y científica de Alemania que dio comienzo a la era de Hitler.

En este sentido, se refirió a la complejidad del pensamiento humano y a la incoherencia que todos tenemos en nuestras conductas diarias, y hasta con nosotros mismos. Se refirió a los valores y a la educación. Puso como ejemplo la gente de campo que quizás a diario no ejercita su intelectualidad, sino que trabaja con sus manos.

Mujica habló de “cuestiones civilizatorias” y dijo que no acepta que los problemas sociales o la falta de valores se la atribuya a la enseñanza, teniendo en cuenta que somos los individuos los que no aceptamos ninguna responsabilidad como propia, sino que siempre la culpa la tiene el otro. “El clima de la sociedad es un fruto común, una consecuencia común de nuestra conducta. Si practicamos la violencia con nuestros hijos, en el seno de nuestro hogar, no esperemos que salgan ciudadanos pacíficos”, argumentó.

“La enseñanza no debe estar ajena a estas cuestiones, es la parte más activa en la que podemos incidir, pero no le pidamos a la enseñanza que corrija males colectivos que son hijos de la civilización y de la marcha de nuestra sociedad”, afirmó.

“El Iluminismo aportó mucho, por su impulso civilizatorio y constructivo, pero no podía prever que cuando el hombre profundiza su cultura y conocimiento, no necesariamente multiplica sus valores, y menos si vive en una civilización del ‘hacé la tuya’ y en la cual el consumo domina”.

El Presidente hizo hincapié en el concepto de felicidad humana. Recordó que la vida “es corta y se nos escapa”. “Ningún bien merece cuidarse más que la vida. Hay que trabajar para vivir, pero no se puede vivir para trabajar y esclavizarse”, sostuvo, y agregó que “caer en la dependencia consumista nos impone una vorágine de trabajo y no nos queda tiempo para las cosas más fundamentales de la vida humana”.

Mujica definió como “demasiado superficial” el enfoque que se utiliza en algunos casos para argumentar el comportamiento de la sociedad. “Sé que con este comentario no arreglo nada, pero me pongo en guardia ante soluciones que aparecen como aparentemente fáciles, y no lo son, porque la complejidad de todo esto nos obliga a que cada cual asuma una cierta cuota en todo esto y que tengamos la capacidad, familiar y personal, de replantearnos lo que estamos haciendo en nuestra propia vida”, concluyó.

 

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